DELINCUENCIA LABORAL


Nada es más importante para una organización que los valores de sus colaboradores.

La falta de compromiso y lealtad, los bajos niveles de ética e integridad, están en la base de todos los comportamientos negativos y perjudiciales que toda empresa lucha por prevenir – el fraude interno, el mal desempeño, la alta rotación de personal y demás.

El fenómeno de la Delincuencia Laboral afecta a todas las organizaciones, y se puede presentar en todos los niveles de sus colaboradores. Se estima que las empresas pierden aproximadamente el 5% de sus ingresos anuales como consecuencia de fraude interno. En el Perú, por ejemplo, más del 50% de las empresas sufrieron un fraude interno en los últimos 12 meses, y de todos los casos de fraude y estafa, casi el 80% son internos.

En el contexto de los crímenes cibernéticos, el fraude digital se está convirtiendo en unos de los principales canales de robo corporativo, y en más del 80% de los casos hay alguien interno involucrado.

Uno de los principales talones de Aquiles de las organizaciones son sus procesos de reclutamiento y selección, ya que por ellos se filtran varias veces individuos con tendencias negativas y dañinas. La aplicación de herramientas y metodologías de evaluación enfocadas en la confiabilidad de los candidatos, con un fuerte respaldo profesional y lo suficientemente sofisticadas para sobrepasar las defensas de los candidatos deshonestos, podrán reducir de manera significante el ingreso de estos individuos a la organización.

Pero lamentablemente, las personas pueden cambiar, y una persona puede ingresar a la organización con buenas intenciones y actitudes positivas, solo para luego terminar mostrando acciones ilícitas y dañinas que nunca hubiésemos esperado. Lo que puede motivar estos cambios son factores personales, relacionados a la vida privada del colaborador (por ejemplo problemas económicos, familiares o de salud, adicción a la droga, a apuestas o al alcohol, entre otros), o factores directamente relacionados a la experiencia del colaborador en la organización y a su motivación (por ejemplo, la frustración del empleado que se siente desvalorado o humillado en su trabajo, quien no recibió un ascenso prometido, quien siente que se merece más de lo que recibe).

Las estadísticas muestran claramente que cuanto más fuerte el vínculo del colaborador a la organización (en términos de antigüedad, responsabilidades y nivel jerárquico), más grande el daño que causa al cometer un fraude o estafa en contra de su organización.

Para evitar estas desafortunadas sorpresas, es necesario implementar políticas que fomenten la ética y la integridad en la organización, evitar generar situaciones extremas que podrían motivar estas conductas, y principalmente evaluar a los colaboradores de manera periódica con el fin de mapear los riesgos y definir planes de intervención, antes de que sea demasiado tarde. 

 

* Fuentes: Estudio de EY Peru en 2014, 2016 GLOBAL FRAUD STUDY BY ACFE (Association of Certified Fraud Examiners)

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